2020.03.23

Amabikisan Rakuhouji (Amabiki Kannon)

Amabikisan Rakuhouji (Amabiki Kannon)

 Este templo fue construido en el año 587 por el monje Horindokushukoji, quien regresaba de la China. La imagen principal del templo es una estatua de Bodhisattva Kannon que ha sido designada patrimonio cultural importante de la nación. Es reconicido como un templo para pedir por un parto seguro y la crianza de los infantes, desde el siglo VIII cuando el Emperador Shomu fue allí para pedir por el parto seguro de su esposa la Emperatriz Komyo.
Luego de subir la escalera de piedra de 154 peldaños que se dice aleja los malos espiritus, estarás frente a las puertas de los predio del templo con sus intrincados grabados. Al pasarla, en los terrenos dentro de los muros del templo podras ver el elegante templo principal construido en el periodo Edo, la pagoda, el campanario. Hay cedros de 400 años, y castaños sagrados de 1000 años que te hacen sentir la historia del lugar.
Desde los terrenos del templo se puede disfrutar la vista de toda la región Kanto, con el monte Tsukuba en primer plano, y en la distancia el monte Fuji. Sus jardines son celebrados por los cerezos en flor en la primavera, las hortencias al comienzo del verano, y el follaje otoñal.
Todos los años, el segundo domingo de abril se celebra el festival de Madara Kishin. Madara Kishin es una especie de ogro en la tradición japonesa; es un espectaculo muy interesante ver en este festival al Madara Kishin a caballo subiendo las escaleras de piedra, luego una danza con fuego de los ogros, y al final el lanzamiento de unas flechas de la suerte que regalan a los asistentes al evento.

 

 

También dentro de los muros del templo podrás encontrar pavos reales, gallinas exoticas y otras aves que son considerados sagradas y andan libremente ahí. Al comienzo de la primavera mucha gente viene al templo a disfrutar viendo a los hermosos pavos reales y el paisaje que crean, que es como salido de una pintura tradicional japonesa. Se dice que los primeros pavos reales llegaron a Japón a finales del siglo VI, como regalo del reino Silla a la emperatriz Suiko. La elegancia y fantástica figura y colores de estas aves inspiraron a los artistas japoneses desde un comienzo, y se les puede ver representados en obras como “El cerezo y el pavo real” del pintor Kanou Eitoku del periodo Azuchi-Momoyama, y también adornan las paredes de muchos templos y castillos decorados por el grupo de pintores Kanou, y más recientemente también en las obras del reconocido pintor Itou Jakuchu del periodo Edo.

【DIRECCIÓN: MOTOGI 1,Sakuragawa-shi.  Hora de visita: 8:30~17:00】

Share

    
                                                                              
  • Twitter
  • Facebook